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Tiempo de cambios, tiempo de decisiones - Parte II - Elia Hitos

Tiempo de cambios, tiempo de decisiones – Parte II

Tiempo de cambios, tiempo de decisiones – Parte II

Tiempo de cambios, tiempo de decisiones – Parte II

Seguimos con la segunda y última parte de “Tiempo de cambios, tiempo de decisiones” dónde quiero ayudarte a tomar las mejores decisiones.

Si no has leído la parte I, aquí tienes el enlace >> 

5. Estudia la situación externa.

Hay muchas personas que se mueven más por las motivaciones y las situaciones externas, que por sus propias convicciones internas. Puede que no tengan convicciones internas que sean suficientemente fuertes y que impidan que las circunstancias externas las condicionen. O puede que se hayan pasado toda la vida ocultando sus propias ideas porque han tenido que seguir y obedecer lo que le imponian desde fuera.

Sea por lo que sea…

¿Cómo tener claro si lo que pensamos, creemos, deseamos es propiamente nuestro? Necesitamos hacer un análisis retrospectivo constantemente acerca de todas nuestras decisiones, prejuicios, pensamientos y todo lo que nos hace ser como somos, y considerar hasta qué punto todo esto está influido por las situaciones que están fuera, en vez de lo que realmente se supone que somos.

Esto no lleva a preguntarnos ¿Quién soy? ¿Realmente sé quién soy y cómo soy? O ¿lo que soy y lo que hago depende de lo que los demás creen de mí, y de lo que los demás piensan de mí? ¿Necesito pedir ayuda afuera porque es útil buscar en los demás o porque estoy inseguro de lo que quiero?

Muchas veces nuestras decisiones están basadas por el temor, la rabia, o la impotencia de que a otras personas le han pasado cosas, y antes de ver bien la situación, tomamos decisiones a la ligera creyendo que las cosas buenas que les han pasado a otros nos pasarán igual si tomamos las mismas decisiones. O que si a otros les fue mal, a nosotros también si tomamos esas mismas decisiones.

Otros más bien luchan en contra de los consejos de otros, y prefieren decir, ¿a mí no me tiene que pasar eso?, lo cierto es que muchas veces la gente divaga entre lo que otros viven o no viven, para luchar contra los consejos, o por el contrario, tienen temor por alguna realidad que vivió otra persona.

Todos necesitamos analizarnos y verificar qué cosas buenas estoy tomando de lo que ocurre a mi alrededor, o qué cosas malas estoy tomando de lo que pasa a mi alrededor. En realidad, ¿estoy haciendo una retroalimentación acerca de la vida?, o ¿estoy sintiéndome confundido por todo lo que ocurre a mi alrededor?

No podemos tomar de las cosas de alrededor aquello que nos confunde, si vamos a decidir algo, tiene que ser lo que realmente comprendemos y saber el cómo, por qué, cuándo, dónde, y cuál era el contexto general de esa situación. Si no estudiamos las cosas de alrededor con estos criterios estaremos agregando más confusión aún.

Si no vamos a hacer un estudio consciente acerca de lo que los demás hacen, dicen, creen, sienten o experimentan, de nada nos servirá.

6. Busca personas que tengan más experiencia que tu.

Hay cientos de situaciones que hacen que sea casi imposible conseguir a quién consultar las cosas. Bien sea porque no saben aconsejar, no saben tomar sus propias decisiones, no controlan sus propios sentimientos ni impulsos, etc.

O, como habíamos dicho en el anterior punto, si empezamos a consultar con toda la gente que conocemos nos confundiremos más.

Es necesario que aprendamos a estudiar qué personas pueden ser realmente útiles para pedirles ayuda:

  • Profesionales o expertos en la materia.
  • Consejeros.
  • Personas mayores (que tengan una vida modelo).
  • Familiares y amigos de confianza, etc.

Lo importante es que las personas a quien busquemos para que nos ayuden cumplan con ciertos requisitos:

  • Sepan dar un consejo sin herir ni enjuiciar.
  • Sepan aconsejar, pero no obliguen a hacer lo que aconsejen.
  • Sean personas que sepan escuchar bien antes de opinar.
  • Sean personas que no toman decisiones a la ligera.
  • Sean personas que estén dispuestas a ayudar de verdad.
  • Sean personas confiables, que sepan guardar lo que se les confiesa.

7. No tomes una decisión hasta tener tranquilidad en ello.

Sentir tranquilidad a la hora de tomar decisiones, es uno de los principales requisitos antes de tomar decisiones. Muchas veces las personas toman decisiones sin sentirlo, pero, las toman porque ya argumentaron lo suficiente para creer que de verdad esa es la decisión más segura. La pregunta es ¿Sentiste tranquilidad o paz cuando decidiste tomar esa opción?

La gente comúnmente toma decisiones “aparentemente” ideales, las correctas, pero no sintieron tranquilidad o confianza. Solo se dejaron llevar por su razonamiento, pero no por la vocecita que le decía:

  • ¡No lo tomes si no estás seguro!
  • ¿Cuidado!
  • ¿Por qué no lo piensas mejor?
  • ¿Estás seguro de que eso es lo que debes hacer?
  • ¡Mejor asegúrate primero!, etc.

Muchas veces hay un pequeño sistema de alerta que se activa en nuestro interior, pero no le prestamos atención, y muchas veces las personas terminan tomando decisiones que a la larga le traen grandes consecuencias. Ejemplos:

  • Hacernos amigos de alguien que no conocemos bien.
  • Invertir un dinero en un negocio inestable.
  • Hacer cambios drásticos de trabajo.
  • Hacer unos gastos excesivos.
  • Casarnos con la persona incorrecta.
  • Divorciarnos o dejar a una persona.
  • Montar una empresa equivocadamente.

¿Qué hacemos si detectamos alguna de estas alertas? Paremos nuestra decisión momentáneamente y volvamos al punto de inicio, al análisis de la situación pues seguramente ahora tenemos mucha más información que nos será útil y nos permitirá tomar la mejor de las decisiones.

PARA FINALIZAR

Si tras leer todo este contenido consideras que no hace falta tanto para tomar decisiones pues ya has decidido sobre muchas cosas y asumes con madurez todos los resultados que de ellas surjan: ¡ENHORABUENA! perteneces al estrecho grupo de personas cuya toma de decisiones es una virtud y a muy seguro causada por un constante “entrenamiento” y experiencia en ello.

He desarrollado estos artículos pensado en aquellos que no consiguen dar orden a lo que quieren hacer o aquellos que suelen arrepentirse de sus decisiones.

Con todo esto podrás dar claridad a lo que quieres hacer. Tras tomarla puede ser que nos hayamos equivocado y fallemos pero al menos no podremos echarnos en cara que “lo tenía que haber pensado mejor” que “esto me pasa por precipitarme” o “no tenía que haberle hecho caso (a quién nos haya hecho una recomendación y sin meditarla la hayamos seguido)”

Elia Hitos

Trabajo con Directivos, Profesionales y Empresarios que quieren conseguir mejores resultados, superar sus obstáculos, obtener claridad en sus decisiones y lograr la vida profesional que desean. Con mi Programa De Sesiones Estratégicas establecemos el plan que te permitirá lograr tus objetivos y acortar el camino a tu éxito. ¿Quieres trabajar conmigo? Solicitame una sesión de diagnóstico gratuita

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